Porque ninguna estrella
brilla como tu sonrisa.
Como tu mirada, no brilla
ni el más precioso sol.
Y ni el más fuerte
y bonito esplendor de un
atardecer, supera esa alegría
que me infunde al verte.
Y solo decirte,
que mi pasado no eras,
ahora mi presente eres,
y mi futuro serás
más tarde.
Porque así es como
lo escribo yo, y el
destino me contó.
A.Ortega.M.,
6ºB, 12 años