
Quisiera
ser la alegría
que
invade tus mejillas,
el que ría
nada
perdería.
Que te
pido una sonrisa
bella y sencilla.
bella y sencilla.
¡Señor, usted perdone
que me
ría
por querer ser feliz
en
esta pesadilla .
Que eres
mi pequeña petisa,
mi pequeña petisa,
eres mi
sostén
y mi silla,
que eres
mi pesadilla
y a la vez mi sonrisa.
Laura C. C.,
5ºA, 10 años