
Oh, la granada,
con su sabor agridulce,
es el desborde,
el canto del ruiseñor,
la música,
música,
llena de la armonía
del sonido del mar,
música,
llena de libertad,
bondad,
vida.
Oh, la granada,
aguada y a la vez seca,
es la sinfonía de la purificación,
la luz,
el vuelo del corazón,
la divinidad del gusto,
fría, como la piedra.
Oh, la granada,
con su sabor agridulce,
es el desborde,
el canto del ruiseñor,
la música,
música,
llena de la armonía
del sonido del mar,
la perfección de la boca.
Guillermo G.D.,
5ºA, 10 años